Cooperación empresarial, sí o sí.

En esta entrada hablaremos de la cooperación empresarial.

¿Creéis que la cooperación empresarial puede dar sus frutos? Vamos a verlo.

No hace falta comentar las dificultades a las que las empresas se están enfrentando hoy día: escasez brutal de recursos, actividad económica casi nula, demanda de productos en mínimos históricos y sin perspectivas de mejora, …  uff ¡¡da miedo!!

Con este dramático panorama, se hace difícil la continuidad de muchas empresas.Tendrán que tomar decisiones importantes y reinventarse para continuar.

Desde la asociación, sin embargo, confiamos en la valía de nuestras empresas. Somos optimistas pero realistas. Creemos que nuestros empresarios “heroes” ó “locos” (según se mire), a pesar de todo, van a salir de esta crisis. Se adaptarán y encontrarán el camino adecuado para ello.

Es obvio, que cuentan con el apoyo de su asociación. Y a través de este humilde artículo, queremos informar sobre diferentes vías de cooperación empresarial existentes. Todas ellas, sin necesidad de perder la independencia empresarial,es decir, sin necesidad de fusiones ó absorciones.

Existen fórmulas, con anglicismos tales como piggy back, start-up, spin-off , Joint Venture, etc.. para unir esfuerzos, reducir y compartir riesgos e incertidumbre, así como optimizar y compartir recursos, y todo ello, sin perder el control de su propia empresa.

No nos vamos a extender en cada uno de ellos (tienen un enlace para el que quiera saber más sobre cada fórmula). Vamos a ir al grano, al más interesante para el perfil de nuestras empresas, el Joint Venture.

Éste tipo de cooperación consiste en la creación de una alianza empresarial. En la que se comparte el riesgo de un proyecto con un objetivo común que les une. Las empresas que participan en una joint venture pueden aportar materiales, tecnología, conocimiento, capital, infraestructuras, canales de venta… etc. Para conseguir un objetivo, mejorar la competitividad. Bien sea compartiendo recursos productivos para la fabricación, canales de venta para la comercialización, tecnología para nuevos productos, ó todos ellos, ¿por qué no? Depende de cada caso.

A día de hoy, la práctica totalidad de empresas del sector tienen instalaciones y equipos infrautilizados. Además de red de venta infrautilizada, cartera de productos susceptible de ser complementada, mercados no alcanzados por falta de dimensión, etc. Todos, por tanto tienen un gran potencial para la cooperación en sus diversas formas y de mejorar su competitividad. Todo ello bajo una alianza empresarial que puede servir como mecanismo de defensa ante esta crisis económica. (véase el ejemplo, ya se que no es del sector, pero de todos se puede aprender).

Debo añadir, que el formato jurídico puede ser variado. Desde una UTE, Unión Temporal de Empresas, pasando por un Convenio de Colaboración. O creando una Nueva Sociedad común. Además, hay que comentar que estas fórmulas de cooperación son susceptibles de apoyo de la administración y beneficiarse de ayudas y subvenciones. Por lo que aconsejamos nos consulten si está pensando en un proyecto de este tipo.

Por tanto, cooperemos ó cooperemos, por desgracia, está dejando de ser una opción a ser una obligación…

Juan Manuel Pérez Márquez

Gerente de AEMMCE.

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